Estás en:

Estamos presenciando un cambio muy importante en la estructura del modelo de negocio del GNL desde que éste apareció por primera vez a finales de los años 60.
En el pasado, las transacciones de GNL estaban limitadas a nivel regional donde claramente se distinguía entre la cuenca Atlántica y la cuenca Pacífica. No existía ningún flujo considerable de GNL que fuera desde el Atlántico al Pacífico o a la inversa. Como sucede en la actualidad, el principal impulsor de la industria consistía en economizar las reservas de gas en lugares remotos hacia los mercados consumidores que no disponían de alternativas por gasoducto.
Las compañías internacionales de petróleo (NOCs) y las compañías nacionales de energía, llegaron a unos acuerdos a largo plazo cuyas características fundamentales eran la seguridad de suministro y el firme compromiso a tomar todo el gas contractual.
Por consiguiente, el modelo tradicional de negocio de GNL surgió como una estructura rígida basada en contratos de largo plazo (principalmente FOB), mercados finales originarios, cláusula "take or pay", garantías nacionales del comprador y seguridad de suministro que en cierta manera copiaban el modelo de gasoducto transnacional.
No obstante, empezamos a percibir ciertos cambios en el mercado del GNL a principios de esta década. El crecimiento de la economía mundial, la inquietud por cuestiones medioambientales, el descenso de las reservas de gas doméstico en grandes países consumidores, el desarrollo de tecnologías avanzadas y el nuevo papel de las NOC en la industria, estimularon la evolución del modelo tradicional de GNL hacia una nueva estructura.
Como se ha podido atestiguar en los últimos años, la flexibilidad se convirtió en el elemento clave para sostener este nuevo contexto de negocio con un enorme incremento de transacciones de GNL spot y a corto plazo, así como, un crecimiento del trading entre cuencas. La industria del GNL y el concepto de contratos a largo plazo se adaptaron a las nuevas circunstancias y los mercados regionales se convirtieron en una realidad más global.
La industria del GNL todavía tiene por delante retos muy importantes. Por un lado, la actual restricción de crédito que estamos viviendo en el mundo ha impactado directamente en la demanda de gas natural y ha frenado drásticamente el desarrollo de muchos proyectos de suministro que se esperaban y que son tan necesarios para mantener el continuo crecimiento de nuestra industria. Por otro lado, en el corto plazo, la industria tiene que hacer frente a una gran cantidad de nuevos flujos de GNL procedentes principalmente de Oriente Medio que no tienen asignado claramente un mercado final de destino.
Sin embargo, es posible que la demanda de energía se recupere antes de lo previsto ya que las crisis energéticas no siguen necesariamente de forma estricta las mismas pautas que una recuperación económica. Y nosotros, deberíamos estar preparados para reaccionar ante un aumento repentino del consumo de GNL mucho antes de lo esperado.
La industria del GNL está continuamente evolucionando para encontrar el modelo de negocio que mejor funciona para cada momento. En Stream, lo sabemos, y por esta razón nuestra compañía está siempre comprometida a proporcionar soluciones con conocimiento e imaginación a medida para poder mejorar las oportunidades de negocio de nuestros socios.